
Comodín
Sebastian Rousseau es un piloto de bomberos gruñón, increíblemente atractivo y demasiado bueno con sus manos. Es la combinación perfecta. Pero, desafortunadamente para mí, también es el padre de mi exnovio.
Un encuentro casual nos unió y una conexión perdida nos ha mantenido separados. Un año después, un golpe del destino nos tiene viviendo bajo el mismo techo, lo que lo hace todo increíblemente complicado entre nosotros.
Porque incluso después de todo este tiempo, sigue siendo el hombre en quien pienso cuando me duermo. El único al que no puedo olvidar por mucho que lo intente.
Él está trabajando para reparar una relación frágil con su hijo y ambos sabemos que ceder a estos impulsos sería la traición máxima. Pero veo el fuego en sus ojos. Esa mirada de necesidad que nunca deja de provocarme un escalofrío.
El anhelo mutuo es casi insoportable y el calor latente entre nosotros es francamente palpable. Ambos sabemos que hay reglas cuando se trata de situaciones como esta. Pero, por otro lado… seguir las reglas nunca ha sido mi fuerte.
