
La segunda vez es la vencida
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Al regresar a casa después de años, Reece tendrá que evitar a su exnovio asesino mientras aprende a cuidar de las criaturas mágicas que ahora están bajo su protección.
Hace tres años, Reece McCarthen resolvió sus problemas de la mejor manera que se le ocurrió: huyendo lo más lejos posible. Abandonada por su amor de la infancia, dejó atrás su pueblo chismoso, el desamor y a su padre emocionalmente distante. Ahora, es feliz, aunque un poco aburrida, dirigiendo una floristería mágica con su mejor amiga. Hasta que recibe la noticia de que ha heredado el santuario de criaturas mágicas de su padre.
Reece regresa a su acogedor y mágico pueblo de Honey Brooke que, desafortunadamente, aún no ha superado aquel pequeño incidente de incendio cuando era adolescente. Lo que debería haber sido un regreso a casa tranquilo y sereno se convierte en el caos encarnado cuando Reece se encuentra cara a cara con la razón por la que se fue en primer lugar: Laken Augustus. Su exnovio, que parece haberse convertido también en un asesino a tiempo parcial.
Es una tragedia tras otra, desde esquivar gallinas que escupen fuego y un puercoespín venenoso hasta correr tras un mapache fugitivo y darse cuenta de que Laken es la única persona que sabe cómo manejar un santuario mágico. Su padre no solo le dejó un montón de problemas, sino que los cazadores furtivos acechan en las sombras. Ahora Reece se encuentra hasta las rodillas en plumas, barro y una cantidad inconcebible de deudas. Para salvar el santuario, tendrá que trabajar codo a codo con Laken.
Hace tres años, Reece McCarthen resolvió sus problemas de la mejor manera que se le ocurrió: huyendo lo más lejos posible. Abandonada por su amor de la infancia, dejó atrás su pueblo chismoso, el desamor y a su padre emocionalmente distante. Ahora, es feliz, aunque un poco aburrida, dirigiendo una floristería mágica con su mejor amiga. Hasta que recibe la noticia de que ha heredado el santuario de criaturas mágicas de su padre.
Reece regresa a su acogedor y mágico pueblo de Honey Brooke que, desafortunadamente, aún no ha superado aquel pequeño incidente de incendio cuando era adolescente. Lo que debería haber sido un regreso a casa tranquilo y sereno se convierte en el caos encarnado cuando Reece se encuentra cara a cara con la razón por la que se fue en primer lugar: Laken Augustus. Su exnovio, que parece haberse convertido también en un asesino a tiempo parcial.
Es una tragedia tras otra, desde esquivar gallinas que escupen fuego y un puercoespín venenoso hasta correr tras un mapache fugitivo y darse cuenta de que Laken es la única persona que sabe cómo manejar un santuario mágico. Su padre no solo le dejó un montón de problemas, sino que los cazadores furtivos acechan en las sombras. Ahora Reece se encuentra hasta las rodillas en plumas, barro y una cantidad inconcebible de deudas. Para salvar el santuario, tendrá que trabajar codo a codo con Laken.
