
Nuestros juramentos viciosos
Kadeesha, princesa del Dominio del Éter, no quiere saber nada de la política fae. Es una guerrera, ante todo, y cree que su mayor fortaleza es liderar a su escuadrón de élite de pilotos de serpientes aladas para proteger su patria. Pero, atada desde la infancia a desposarse con el Gran Rey de Hyperion, gobernante de todos los Dominios, no tiene más remedio que hacer lo que los hombres han elegido para ella.
Repulsada por la idea, decide pasar una última noche de libertad —en los brazos de un peligroso extraño que la lleva a alturas sexuales que nunca antes había experimentado… pero que solo está usando a Kadeesha para tenderle una trampa al Gran Rey.
Porque el Gran Rey y los reyes de sus seis Dominios fueron responsables de la aniquilación de la Corte Apollyon, y su nuevo rey, Malachi, quiere su venganza.
El día de la boda de Kadeesha, Malachi y sus fuerzas especiales atacan. Su padre es asesinado, y Malachi hiere al Gran Rey, llevándose finalmente a Kadeesha como rehén a su tierra.
Pero ella no es una rehén verdadera. Los dos forman un pacto: ella ayudará a atraer al Gran Rey para que Malachi pueda matarlo de una vez por todas, y él, a cambio, no dañará a Kadeesha ni al pueblo del Éter. Y por mucho que Kadeesha odie la política, ahora es la Reina de su gente. Los lazos fae son irrompibles… y, quizás, también lo sea la atracción que Kadeesha y Malachi sienten el uno por el otro. Pues, aunque deben mostrar públicamente su conexión para provocar los celos del Gran Rey, luchan por resistir el poderoso encanto entre ellos para lograr sus objetivos finales.
