
Dungeon Crawler Carl
¡El apocalipsis será televisado! Un hombre. El gato de su exnovia. Un sádico concurso televisivo diferente a cualquier cosa en el universo: una mazmorra donde la supervivencia depende de matar a tu presa de la manera más entretenida posible.
En un instante, todas las construcciones erigidas por el hombre en la Tierra —desde el Palacio de Buckingham hasta el cobertizo más pequeño— se derrumban en un montón, hundiéndose en el suelo. Los edificios y todas las personas dentro han sido atomizados y transformados en la mazmorra: un laberinto de 18 niveles lleno de trampas, monstruos y botín. Una mazmorra tan enorme que rodea todo el globo. Solo unos pocos se atreven a aventurarse dentro. Pero una vez que estás dentro, no puedes salir. Y lo que es peor, cada nivel tiene un límite de tiempo. Tienes solo unos días para encontrar una escalera al siguiente nivel inferior, o se acabó el juego.
En este juego, no se trata de tu fuerza o tu destreza. Se trata de tus seguidores, tus visualizaciones. Tu influencia. Se trata de construir una audiencia y matar a esos goblins con estilo. No puedes simplemente sobrevivir aquí. Tienes que sobrevivir a lo grande. Tienes que luchar con vigor, con emoción. Tienes que hacer que se pongan de pie y aplaudan. Y si tienes ese "factor X", es posible que te encuentres con un gran número de seguidores. Esa es la única manera de sobrevivir verdaderamente en este juego: con la ayuda de las cajas de botín que te arrojan los generosos benefactores que observan desde el otro lado de la galaxia.
Lo llaman Dungeon Crawler World. Pero para Carl, es cualquier cosa menos un juego.
